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2/3/12

La droguería de José María


Cuando un amigo Javi me habló por primera vez de este lugar , no podía imaginar lo que encontraría al otro lado de sus puertas. Mientras el barrio iba transformándose inevitablemente con el paso de los años, en el nº34 de esta calle sevillana, el tiempo se detuvo allá por 1900.

José Maria es quien lo regenta en la actualidad, dando continuidad a un tradición familiar que puso en marcha su bisabuelo a principios del siglo pasado. Esta tradición fue quizás lo que me hizo pensar que me encontraría el clásico negocio que ha ido pasando de padres a hijo evolucionando con el paso del tiempo pero manteniendo la identidad de siempre, esa que mantiene la fidelidad de los clientes de toda la vida. Me encanta la historia que hay detrás de esos lugares!, y admiro su capacidad de perpetuarse en el tiempo.

Pero este sitio es diferente. En esta tienda se respira historia de verdad porque todo se mantiene intacto (polvo incluido, forma parte del encanto:-). Aquí no se muestras las cosas “adecentadas” para el disfrute del cliente, sino que se conserva todo tal y como estaba, con la huella del paso del tiempo en casa esquina. Y eso es justamente lo que la hace tan especial!

Mucho antes de que El Corte Inglés llegara acercándonos los frascos más sofisticados de la perfumería moderna, era aquí donde los sevillanos venían a comprar sus perfumes y cosméticos. Era a esta tienda, hoy centenaria, que llegaban los clientes de la provincia no solo buscando las ultimas novedades, sino sobretodo buscando las ultimas noticias de la capital.

Pasados casi 112 años, poco cambió. Hoy es uno de los pocos vestigios vivos del Modernismo que quedan en la ciudad. Aquí puede encontrar un gran surtido de cosas que ya no existen. De perfumes fabricados hace 50 años con la deliciosa bailaora Tórtola Valencia como protagonista del sofisticados packaging, hasta el desinfectante Zotal. Pero lo mejor de la tienda no se ve a primera vista. Para tener acceso a ese universo, tienes que preguntar a José Maria, devoto del Gran Poder, de Paquirri y de la Pantoja. Toma ya!

Todavía están las estanterías antiguas, la balanza Werkel, las lámparas modernistas, su estilo señorial, capiteles jónicos y la excelencia en el servicio. José María continua aquí, atento a su fiel clientela, sugiriendo el producto adecuado, hablando con las manos, presentado la mejor mercancía, aunque como él mismo admite -“Ahora ya casi no me quedan clientes".... . Vino un señor chino para comprarme la tienda, pero le dije que no...le hice la promesa a mi padre de que seguiría con el negocio y eso haré hasta que pueda”, nos comenta.

Los azulejos no se han tocado, el mostrador de caoba es el mismo, el suelo, la balanza Werkel, el Kanfort para zapatos, las mismas latas y cajas, llenas de polvo, frascos de perfumes de la desaparecida casa Myrurgia, «con 40 años de historia y siguen oliendo». Pero lo realmente curioso es la caja registradora. «Es la original, aún funciona y guardo un real y dos perras gordas de la República», dice orgulloso el tendero.

De la época en la que los productos químicos se llamaban drogas, Jose María recuerda que se levantaba a las 6 am para despachar con su padre. “Ahora ya no hay clientes”: comenta. De aquella época también recuerda cuando la Pantoja venía al balcón de su casa para ver pasar La Amargura…y nos enseña fotos… emocionado..

Si andáis por Sevilla pasaos por la C. Amor de Dios 34, entre la Plaza del Duque y la Alameda, que Jose María estará allí leyendo el periódico, tranquilo, entre sus botes de lejía Conejo y de Jabón Lagarto.