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27/6/17

Nunca digas de este orujo no beberé.

Hay marcas que nos enamoran, ya lo sabéis. Ya sea porque trabajan un producto espectacular, porque su manera de ver las cosas se acerca muchísimo a la nuestra, por su esfuerzo por mantener la tradición y el buen hacer de siempre o, simplemente, porque suman todos estos aspectos. Por eso, cuando nos topamos con Justina de Liébana nos enamoramos. ¡Así que tuvimos que añadir sus productos a nuestra tienda lo antes posible!


Aunque la imagen de este orujo es fresca y súper moderna, detrás de ella hay una destilería familiar con más de treinta años a cuestas. Tres generaciones, nada más y nada menos, llevan trabajando con mucho esfuerzo y mimo para crear un orujo delicioso, a la manera de siempre y con los mejores productos de esta zona de Cantabria. Todo empezó con Justina, la abuela, que enseñó a su hija Carmen y a sus nietas a cuidar con mimo las plantas, cómo podarlas, cómo cosecharlas. Después, en el momento de la verdad en el paso que algo familiar se profesionalizó, se pusieron al mando Carmen y su marido, para ser seguidos por Isabel y sus hermanas, que luchan por mantener la esencia de la marca, pero siempre mejorando. De hecho, cuando fue prohibida la destilación artesanal, su madre se lanzó a Europa con una amiga cual Telma y Loise de los años cincuenta a conocer destilerías, procesos y diferentes maneras de destilación para montar su propia destilería en Cantabria: Orulisa.



Como veis, una familia amante del trabajo bien hecho, de la tradición. Por eso, cuando Isabel heredó la empresa familiar quería hacer de ella su proyecto personal, mejorando sin perder las raíces tan cántabras y tradicionales que la definían. Aún así, Isabel se decidió y convirtió Orulisa en un homenaje a su abuela, a Justina, por lo que decidió hacer de esa señora trabajadora, con frases tan ocurrentes, en el nuevo sello de identidad de la empresa, Justina de Liébana. Pero no sólo es una nueva imagen moderna y pulida, sino que ha pedido consejo a numerosos enólogos, viticultores y sumilleres que han colaborado para ensalzar este producto tan de siempre, tan español, y convertirlo en una exquisitez.


Porque, obviamente, de los mejores ingredientes y de este amor por las cosas bien hechas, nace el mejor producto. En esta empresa se esfuerzan porque sus proveedores sean locales, que la producción sea lo más cercana a la de la herencia familiar de siempre, con alquitaras de cobre revestidas de estaño para la destilación, y en los tiempos que marcan las estaciones, dando como resultado un orujo ecológico de primerísima calidad.



Isabel y sus ganas de mejorar constantes, de que su producto, y su empresa, sea lo más sostenible y personal posible. Por eso, acompaña sus botellas de un merchandising súper especial con las frases más pronunciadas por su abuela. En definitiva, y en palabras de la propia Justina: el buen orujo se hace con un 1% de talento y 99% de cariñu. Por eso os traemos, con todo el amor del mundo la crema de orujo y el licor de té, hechos con la receta de la propia Justina, para que cerréis todas vuestras comidas veraniegas con un trago tan dulce como refrescante.

Licor de Té
Licor de Crema de Orujo



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